8 de mayo de 2008

El autoengaño reparador

En ciertos momentos, nos hacemos la ilusión de que la vida transcurre por el camino que hemos elegido, como si esa cruda realidad que llamamos destino pudiera doblegarse a nuestras exigencias. Es en esos momentos cuando acostumbramos a especular con la ilusión de ser felices. Pero la vida, tenaz, incansable, se encarga de llevar a cabo sus correcciones, de saldar sus ajustes de cuentas, para que no nos perdamos en el irreal mundo de los sueños y de los deseos, y nos obliga a volver a nuestra triste, inexorable e irremediable realidad.
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